El 13 de mayo de 1921, en el comedor de la Sociedad Científica del número 8 de la Rue Danton de París, un grupo de jóvenes seguidores de la corriente dadaísta celebraron un juicio a un maniquí que terminó con la escisión de los que serían los primeros surrealistas, con pelea a puñetazos de por medio.

Pero vayamos por partes. ¿Qué es el dadaísmo? Fue una corriente de antiarte que apareció por primera vez en Zurich durante la Primera Guerra Mundial, y cuyo objetivo era burlarse de todos los convencionalismos y del arte burgués. Uno de sus fundadores, Tristan Tzara, se trasladó a París y allí continuó con el movimiento dadaísta junto a varios jóvenes que lo siguieron. Se dedicaron a hacer espectáculos callejeros que escandalizaran a la burguesía.

El «encausado», Maurice Barrès, en 1916.

Durante una reunión en un café en el Boulevard de Montparnasse surgió el tema de Maurice Barrès. Éste era un político y escritor simbolista muy influyente, de la derecha nacionalista y antisemita. Los jóvenes dadaístas no llegaron a un acuerdo sobre él en su debate y le organizaron un juicio al que, evidentemente, el acusado se negó a asistir. En su lugar utilizaron un maniquí al que acusaron de «crímenes contra la seguridad del espíritu».

Uno de los organizadores fue André Breton, que poco después sería el fundador del movimiento surrealista. El objetivo era denunciar el tono de los textos de Maurice Barrès, que como ya hemos dicho, iban en su línea de patriotismo y moral burguesa. Haciendo un teatrillo en el que se repartieron los papeles de tribunal, jurado y testigos, se inició un juicio que duró dos semanas y terminó con la condena del acusado a 20 años de trabajos forzosos.

Pero esto no afectó, o no demasiado, al acusado, y sí mucho a los implicados en la escenografía. A raíz de esto surgieron discrepancias entre Tzara y Breton. El primero se tomaba el asunto más a broma, ya que el espíritu dadaísta estaba en contra de cualquier juicio moral que les obligara también a ellos a tener deberes y obligaciones. Breton, en cambio, se lo tomó muy en serio.

Esta discrepancia ideológica fue la que llevó un tiempo después a la celebración del Congreso internacional para establecer directivas y defensa del espíritu moderno, donde quedó patente que los caminos de algunos de los miembros, los que formaban la revista Littérature con André Breton al frente, se separarían inevitablemente del dadaísmo.

Pero la ruptura no fue precisamente amistosa. El punto final tanto de los espectáculos como de las relaciones entre una facción y otra llegó en julio de 1923 con una pelea a golpes en la que incluso tuvo que intervenir la policía.

 


BIBLIOGRAFÍA

  • AZNAR, Yayo; GARCÍA, Miguel Ángel y NIETO, Constanza: Los discursos del arte contemporáneo. Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid, 2011.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a La Misma Historia, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Elías Viana, Marta: Juicio a un maniquí: el proceso a Maurice Barrès (7 de noviembre de 2019), en La Misma Historia [Blog]. Recuperado en: https://lamismahistoria.es/proceso-maurice-barres/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

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Marta Elías

Barcelonesa residente en Vigo. Inició la licenciatura de Historia en la UB, que ahora continúa en la UNED tras unos años de parón.
Es también escritora de novelas de ficción y co-fundadora y administradora de «Por la Grecia de Zeus».
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