21 de abril de 1918, un llamativo y reconocible triplano alemán de color rojo es derribado en Morlancourt (Francia). En su cabina yacía, mortalmente herido, Manfred von Richthofen… el Barón Rojo. Ese día moría un as de la aviación (y un mito) de la I Guerra Mundial.

 

Manfred von Richthofen nació el 2 de mayo de 1892 en el seno de una aristocrática familia polaco-alemana. Como todos los Richthofen, pertenecientes a la nobleza terrateniente de Silesia, heredaría el título de barón.

Retrato de Manfred von Richthofen (c. 1917)
Retrato de Manfred von Richthofen (c. 1917)

Siguiendo los pasos de su padre, Manfred decidió hacer carrera militar formándose en el Cuerpo de Cadetes en Wahlstatt (1903-1909) y Lichterfelde (1909-1911), con la intención de incorporarse posteriormente al Cuerpo de Caballería. En 1911 ingresa en el ejército, sirviendo en el Regimiento de Ulanos nº 1 donde paulatinamente ascenderá hasta obtener el rango de Rittmeister (capitán de caballería).

Cuando estalla la guerra en julio de 1914, es movilizado junto a su regimiento al frente oeste y participa, aunque sin mucha trascendencia, en la batalla de Virton. Posteriormente es trasladado a Verdún; primero a una trinchera sin apenas acción y posteriormente a la retaguardia ejerciendo de oficinista. Estas tareas alejadas de la batalla se le antojan aburridas por lo que decide pedir el traslado al cuerpo de aviación, donde es aceptado a finales de mayo de 1915.

Su carrera en la aviación empezó en la Unidad de Aviadores nº 69 (que operaba en el frente ruso) como observador. Su primer piloto, y maestro, fue Georg Zeumer; pero voló también junto al conde Holck. Cuando las operaciones en Rusia llegan a su fin Richthofen es trasladado a Ostende, donde se reencuentra con Zeumer. Juntos volarán en un pesado bombardero de dos plazas conocido como “gran aeroplano de combate” (el Gotha G.I  o “Großkampfflugzeug”).

Tras conocer en persona al as Oswald Boelcke (que pilotaba un Fokker), von Richthofen decide, también él, aprender a pilotar cazas. Tras el necesario periodo de aprendizaje, y una breve estancia en el Ala de Bombarderos nº 2, el propio Boelcke le recluta en septiembre de 1916 para su escuadrón Jagdstaffel (o Jasta) 2, donde comenzará la leyenda del barón.

Los combates entre aviones durante la I Guerra Mundial eran vulgarmente conocidos como “peleas de perros”, pues los aeroplanos se perseguían unos a otros hasta alcanzar una posición de disparo favorable situándose en la cola del avión enemigo. La razón para ello es fácilmente comprensible: las ametralladoras en un avión monoplaza debían estar posicionadas necesariamente en la parte frontal. En este sentido los aviones diseñados por Anthony Fokker se situaban en plena vanguardia tecnológica, pues el famoso constructor holandés se las había ingeniado para conseguir sincronizar los movimientos de la hélice con los disparos de las ametralladoras Spandau, de manera que se evitaba que los proyectiles impactasen en las palas.

Sin embargo el modelo que von Richthofen pilotó durante su estancia en el Jasta 2 fue el rapidísimo Albatros D.II, con el que consiguió sus primeras 16 victorias (entre ellas el as británico Lanoe Hawker), que le procuraron la concesión de la medalla Pour le Mérite. Tras lograr esta valiosa condecoración (la máxima en el ejército alemán), a von Richthofen se le asigna el mando de un escuadrón propio: el Jasta 11. Es en ese momento cuando el ya famoso piloto decide pintar su avión de color rojo. El resto del escuadrón le imita pintando sus aviones con todo tipo de llamativos colores, lo que les hará ganarse el apodo de Circo Volador. Con el tiempo el propio hermano pequeño de Manfred, Lothar, entraría a formar parte del Jasta 11 (y al finalizar la guerra sumaría la nada desdeñable cifra de 40 victorias).

El momento de mayor éxito del Jasta 11 será en abril de 1917, un mes que los británicos denominaron “El Abril Sangriento” debido al enorme número de bajas que recibieron. El propio Barón Rojo, como ya se le conocía por entonces, consiguió 21 victorias durante dicho mes a bordo de su Albatros D.III; el regimiento al completo contabilizó un total de 89. Al mes siguiente se creará el Jagdgeschwader 1 (o JG 1), formado por la unión de los Jasta 4, 6, 10 y 11. Al mando de dicha ala estará, por supuesto, Manfred von Richthofen.

Sin embargo, el 6 de julio de 1917 la suerte del barón cambió de golpe, pues durante el combate una bala perdida le produjo una herida en la cabeza. Afortunadamente tuvo tiempo de aterrizar antes de perder el conocimiento, pero necesitó un periodo de recuperación de tres semanas (probablemente insuficiente, pues forzó su vuelta). Las secuelas le acompañarían el resto de su (corta) vida; se dice que la lesión alteró no sólo su forma de ser (pasó a ser taciturno y distante) sino también su forma de volar, volviéndose mucho más temerario. A pesar de ello, conseguiría 22 victorias más (la mayoría de ellas a bordo del icónico triplano Fokker Dr.I) elevando el total de victorias a 80, la cifra más alta conseguida por un piloto durante la I Guerra Mundial.

El Barón Rojo en su Fokker Dr. I (1918)
Von Richthofen preparándose para salir en una misión a bordo de su famoso Fokker Dr. I (1918)

CONTROVERSIA SOBRE SU MUERTE

El 21 de abril de 1918 el Escuadrón nº 209 de la RAF se enfrentó al Jasta 11 de Richthofen. Tras el primer asalto uno de los Sopwith Camel británicos (pilotado por “Wop” May) decidió huir del combate, pero el barón intentó darle caza. Otro de los aviones británicos (pilotado por el también canadiense Roy Brown) se abalanzó a su vez contra el Fokker Dr. I de Richthofen para intentar salvar a su compañero. La doble persecución continuó durante un buen rato, haciendo que el triplano rojo se adentrase bastante en las líneas enemigas y, a consecuencia de ello, recibiese ráfagas de disparos desde varias posiciones. Finalmente el barón fue alcanzado por una bala que le atravesó el pecho; y, aún siendo capaz de llevar a cabo un aterrizaje forzoso, murió poco después a consecuencia de la herida.

A pesar de que oficialmente se le atribuyese la muerte a Brown, parece ser que la bala que acabó con Richthofen en realidad provenía de tierra; en concreto de la artillería australiana, quienes aprovecharon la baja altitud a la que volaba el avión alemán para hacer blanco.

Al día siguiente Manfred von Richthofen sería enterrado, con todos los honores, por sus propios enemigos.

Funeral del Barón Rojo (22 de abril de 1918)
Oficiales del escuadrón nº 3 de la RAAF portando el féretro del Barón Rojo (Bertangles, 22 de abril de 1918)

 


BIBLIOGRAFÍA

  • Richthofen, Manfred von (2013): El avión rojo de combate (Iván Montes, trad.). Granada: Macadán. (Obra original publicada en 1917)
  • Franks, Norman (2016): The Red Baron: a history in pictures. Barnsley: Pen and Sword.

Si quieres utilizar este texto perteneciente a La Misma Historia, no olvides citarnos de la siguiente forma:

Cuesta Hernández, Alfonso: Manfred von Richthofen: El Barón Rojo (24 de enero de 2017) en La Misma Historia [Blog]. Recuperado en: https://lamismahistoria.es/baron-rojo/ [Consulta: fecha en que hayas accedido a esta entrada]

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